jueves, 3 de marzo de 2011

El capitán del Dragón Negro


A la mañana siguiente, Valian tomó un pequeño desvió camino a su trabajo, para pasar por los muelles y ver si el barco pirata aun seguía allí, pero su desilusión fue grande al ver que el lugar que había ocupado el Dragón Negro se encontraba vacío, paso su mirada por la línea del horizonte hacia el mar y diviso un punto lejano, se acerco hasta el borde del muelle y trato de enfocar lo mejor que pudo su vista, era un pequeño barco de velas azules, anclado a muchas millas de distancia que se balanceaba con el oleaje.

—Muy astuto — se dijo así mismo, dio la media vuelta con una ligera sonrisa en los labios.

El día transcurrió con mucha normalidad, en la ciudad portuaria de Saírie, casi todos los que habían visto tocar puerto al barco pirata lo habían olvidado para esas alturas, pero aún quedaban unos pocos que seguían comentando el asunto, más que nada porque era un tema muy interesante que daba paso a muchas preguntas que la fantasía podía responder y quizás inventar más historias sobre el ya famoso barco, pero había alguien que no lo había olvidado y que no se llenaba la boca con fantásticas suposiciones de porque el barco había desembarcado en su puerto y se había marchado tan repentinamente como llego, no, porque Valian sabía que el barco aun no partía y estaba seguro que esa noche volvería a tocar puerto, cuando la mayor parte de la guardia de la ciudad estuviera dormida y solo quedaran unos pocos centinelas, más preocupados de velar las calles de la ciudad que de quien llegaba o no durante la noche por mar.

Ya de noche la taberna estaba llena de hombres que deseaban pasar un buen rato con amigos y olvidar los problemas que pudieron tener durante el día o quizás celebrar alguna ocasión especial, aunque claro, muchos de los que aquí se encontraban no necesitaban una razón para celebrar. El ambiente era muy alegre, muy contagioso, sólo se producían una que otra riña, pero que se disolvía fácilmente.

Por uno de los caminos que van del puerto hacia la ciudad, un grupo de 6 hombres caminan hacia la taberna “Canto de Sirena” donde Valian se encontraba reunido con sus amigos, todo vagabundo o borracho que se encontraba a su paso, corría a esconderse en las sombras al paso de este grupo, huían de esta presencia que avanzaba junto a ellos, que los hacía temblar sin saber porque, puesto que los hombres caminaban muy tranquilos sin armar ningún alboroto, era solo su instinto que les decía que debían correr o esconderse.

En la taberna eran risas por todos lados, brindis, ron, cerveza y música, cuando el grupo de 6 personas entro repentinamente, todos sintieron un cosquilleo recorrerles el cuerpo y por un momento todo quedo en silencio. Los piratas se quedaron en la puerta buscando alguna mesa donde sentarse, luego de unos minutos, avanzaron hacia un costado de la taberna donde había algunas mesas sin ocupar.

Cuando pasaron por el lado de Valian, volvió a sentir esa advertencia que le daba su cuerpo, se dio vuelta inmediatamente para ver quienes habían llegado, para ver si estaba el tipo de la noche anterior.

    ¿Qué sucede Valian? — le pregunto uno de sus amigos sentados en la mesa, llamado Roger.
    Ellos… — señalo hacia los recién llegados — son del Dragón Negro

Otro de sus amigos, Flint, se atraganto con lo que estaba bebiendo y le tomo varios minutos dejar de toser.

    ¿Estás seguro?...
    Pero si el barco se fue esta mañana — susurro Roger, para que solo su mesa escuchara.
    No — negó Valian, sin dejar de mirar a los recién llegados — sólo se alejaron del puerto, deben haber vuelto cuando cayó la noche.

Los murmullos de sus amigos comenzaron inmediatamente, estaban ante tripulantes del Dragón Negro y eso no era lo más sorprendente, si no el tipo que llevaba una chaqueta gris sobre sus hombros, con camisa roja, pantalones negros, varios collares y botas grises, además llevaba un sombrero que le cubría parte del rostro, ese hombre, era sin duda alguna…

    El capitán — susurro Valian y sus compañeros enmudecieron y miraron hacia la mesa de los piratas.

El Capitán Dragón en persona, con 5 de sus tripulantes y por los murmullos que  apenas eran audibles, porque la música volvía a sonar, el resto de los clientes de la taberna ya sabía quiénes eran los recién llegados. 

La camarera se acerco a la mesa del capitán con los tragos que habían pedido y una vez que los dejo para que sus dueños pudieran disfrutarlos, el capitán se sacó su sombrero y esta vez fue el turno de Valian de atragantarse con la jarra de ron. No podía creerlo, ¡Era él!, el tipo de la noche anterior, ¡qué tonto había sido! eso era lo que sus sentidos le estaban alertando, que no era un tripulante más, ¡¡era el mismísimo Capitán Dragón!!

No podía creerlo, tuvo que levantarse de mi asiento para parar de toser y una vez que pudo respirar otra vez, Flint le paso nuevamente la jarra que estaba tomando, pero apenas estaba dando el primer trago, cuando escucho algo que le hizo atragantarse otra vez…

    ¡Valian! —

Esa voz era inconfundible, pero lo que le hizo toser otra vez, fue que lo reconociera, quien iba a pensar que un capitán tan misterioso y a la vez tan conocido por todos, recordara el nombre y el rostro de alguien a quien solo vio una vez y por un breve momento. 

    Valian — lo llamo nuevamente y esta vez haciendo un gesto con la mano para que se acercara.

Valian vacilo unos segundos, pero fue acercándose a paso lento, con la mirada de sus amigos pegada a su espalda y la verdad es que eso no lo hacía sentir más tranquilo.

    Vaya, no te había visto al entrar, que grata coincidencia — le dijo el capitán cuando estuvo frente a él — por favor siéntate
    Gracias… pero estoy con unos amigos — le indico con la cabeza hacia donde se encontraban ellos, mirándolo sin pestañear
    Ese no es problema, que vengan ellos también — los miro y les hizo señas para que se acercaran.

¡Dios! Se sentía tan nervioso y además, ese cosquilleo no cesaba, todo lo contrario, había aumentado, por primera vez se daba cuenta de que ese cosquilleo era provocado por West, había algo en él, su presencia se sentía tan fuerte y… dominante, que disparaba la alerta de todos los que lo rodeaban, ¡de todos en la taberna!, era muy impresionante sentir ese… poder emanando de él.

Sus amigos estuvieron en apenas unos segundos, pero para Valian se hizo toda una eternidad, acercaron unas sillas y se sentaron frente al capitán, que les sonreía de una forma tan, familiar… y cautivante.

    Vaya que coincidencia, jamás pensé en volverte a ver Valian — lo miraba directamente a los ojos, mientras tomaba un sorbo de su jarra
    Ni yo — tuvo que desviar la mirada para no comenzar a temblar y se encontró con la mirada de sorpresa e incredulidad de sus amigos
    ¿Qué?... lo conocí anoche — les aclaro, a sus amigos — pero no sabía que eras el capitán del barco — agregó mirando a West.
    Jajajajajajaja todos se sorprenden al enterarse — contesto con una gran sonrisa en su rostro.

La noche avanzo sin ningún problema, West los trataba con tanta familiaridad, que pronto Valian y sus amigos se sintieron relajados en la conversación y después de un momento intercambiaban bromas e historias de la vida, así se pudieron enterar de que estaban en el puerto porque el barco habría sufrido algunos daños y además para aprovechar de abastecerse, ya que habían pasado mucho tiempo en alta mar sin haber tocado puerto en meses.

Todos eran muy agradables y el ambiente en esa mesa era de alegría, pero Valian estaba atento a cada detalle, notó que 4 de los tripulantes llamaban a West por su titulo de capitán, a excepción de uno, Talio, que lo llamaba por su nombre, de seguro era alguien a quien West le tenía mucha confianza, pero eso no era lo único, Talio era ya alguien de edad, mucha en realidad, pero se notaba que se mantenía bien como para seguir navegando, pero había algo, quizás en la forma en que le hablaba a West, que le hacía pensar que Talio lo conocía desde hace mucho tiempo atrás, pero eso era algo imposible, porque West se veía tan joven, no podía tener menos de 28 años, lo que era mucho más increíble, ya que era capitán de un barco a tan corta edad y lo más increíble aún, es que ese barco llevaba navegando por los mares desde hacía ¡más de 70 años!, y jamás se había sabido de que hubiera tenido más de un capitán.

En gran parte de la noche West no le quito los ojos de encima a Valian, pero en un momento algo más capto la mirada del joven capitán, por un lado eso relajo mucho al porteño a quien le intimidaba mucho sentir la mirada de West sobre él. De un momento a otro West se levanto de la mesa y se dirigió hacia el otro lado del lugar.

    Vaya, parece que el capitán no va a volver esta noche al barco — comento uno de los tripulantes.

West se acerco nuevamente a la mesa, pero esta vez para hablar con Valian, se colocó detrás de él y poso sus manos en los hombros este, de esa forma se agacho y le habló al oído.

    Tú y tus amigos pueden quedarse bebiendo todo lo que deseen  Valian casi podía sentir el aliento del capitán pegado a su oído – Esta noche invitamos nosotros, verdad muchachos. 

 La respuesta de los 5 tripulantes que lo acompañaban fue bastante enérgica e incluso pidieron más tragos para su mesa. Con eso dicho, West palmeo el hombro de Valian, este levanto la mirada y recibió un pícaro guiño por parte del capitán que luego se retiro a donde lo estaban esperando una joven pareja con la cual abandono la taberna. El capitán Dragón no volvió más esa noche a reunirse con sus tripulantes y luego de unas horas, estos también dejaron la taberna por ordenes de Talio, al parecer ese anciano era el segundo de mayor rango luego del Capitán, que se despidió de Valian y sus amigos en la calle ya que ellos también debían retornar a sus hogares. 


Valian pensaba que lo más seguro era que al día siguiente el barco no estuviera en el puerto, como ya bien sabía, era la medida de seguridad que adoptaban para evitar que la guardia de la ciudad quisiera arrestarlos por la orden del gobernador.

Valian llego a su casa esa madrugada, preguntándose si volvería a encontrarse con el capitán, no sé había dado cuenta que poco a poco estaba siendo atraído a esta fuerza de gravedad que emanaba West con las personas que él encontraba interesantes, lo contrario sucedía si esta persona le era desagradable o un problema, pero muy pronto su pregunta sería respondida, incluso más de lo que habría deseado.

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